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Psilocibina y psicoterapia: cuando la clínica nos pide estar más cerca ~ Nota en THC

Hace unas semanas tuve la oportunidad de conversar con Alejandro Aldama para la revista THC sobre la publicación de Psicoterapia asistida con microdosis de hongos psilocibi0s: una guía para profesionales de la salud.

La entrevista me llevó a volver sobre algo que vengo pensando hace tiempo y que cada vez me resulta más evidente en la práctica: los tratamientos con psicodélicos nos exigen una mayor cercanía clínica.

En parte, porque todavía tenemos mucho por conocer. Pero también porque son experiencias muy sensibles al contexto y a la persona, y pueden ir variando momento a momento. Una misma dosis puede funcionar de determinada manera en un momento y requerir ajustes en otro.

Y hay algo más que para mí implica un cambio bastante radical respecto de muchas de las herramientas farmacológicas con las que aprendimos a trabajar: los psicodélicos pueden conectar, amplificar, sensibilizar, flexibilizar.

Esto abre posibilidades, pero también implica riesgos y, sobre todo, nos exige otra forma de estar presentes como profesionales.

Porque si algo se vuelve más visible, tenemos que poder alojarlo. Si aumenta la sensibilidad, tenemos que saber trabajar con ella. Y si aparece dolor, angustia o algún contenido difícil, necesitamos contar con recursos para que eso que apareció pueda ser elaborado.

Ahí es donde, para mí, la psicoterapia ocupa un lugar central.

De hecho, esa es una de las ideas que atraviesa el libro y también una de las razones de su nombre: Psicoterapia asistida con microdosis de hongos psilocibi0s.

No es la sustancia por sí sola; es el trabajo terapéutico que hacemos con su asistencia.

 

Una guía para seguir construyendo

La decisión de dirigir este libro nació, en buena medida, de una ausencia que fui encontrando mientras investigaba. Había una práctica cada vez más difundida, muchísima información circulando y, al mismo tiempo, pocos marcos clínicos desde donde ordenar, comprender y pensar críticamente todo ese conocimiento.

La intención fue justamente esa: reunir evidencia científica, hipótesis, herramientas clínicas, aspectos legales y bioéticos, pero también experiencias y diferentes formas de pensar la práctica.

No para ofrecer respuestas cerradas.

Al contrario. Pienso esta guía como un punto de partida para seguir construyendo conocimiento, sumar otras experiencias y poder contrastar lo que vamos observando en la clínica con una evidencia científica que todavía es muy naciente.

Porque quizás uno de los desafíos más interesantes que nos plantea este campo sea justamente ese: no solamente preguntarnos qué pueden hacer estas sustancias, sino también qué nos exigen a nosotros como profesionales.

Más cercanía, más sensibilidad, capacidad de observar y de revisar lo que hacemos. Y también cierta cuota de ingenio, porque en muchos momentos la clínica se vuelve más artesanal.

Gracias a Alejandro Aldama y a THC por la conversación y por el espacio para hablar del libro y, sobre todo, para seguir abriendo preguntas sobre un campo que todavía estamos aprendiendo a conocer.

 

Leer la entrevista completa en Revista THC

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