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Psilocibina, salud mental y el desafío de sanar sin fórmulas mágicas ~ Nota en Página 12

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Hace unas semanas tuve la oportunidad de conversar con Estefanía Santoro para Página 12 sobre psilocibina, salud mental y el desarrollo de la psicoterapia asistida con psicodélicos. 

El título de la entrevista me dejó pensando: “Sanar sin fórmulas mágicas”.

Me parece una buena manera de nombrar uno de los desafíos que tenemos por delante. Porque a medida que crece el interés por los psicodélicos, también aparece el riesgo de repetir con ellos una lógica que ya conocemos demasiado bien: buscar una respuesta rápida para problemas que son complejos.

Y la salud mental no funciona de esa manera.

 

Entre la ciencia y los saberes ancestrales

Una de las preguntas que me realizó Estefanía fue sobre los orígenes de estas medicinas y cómo dialoga este uso ancestral con la práctica actual.

Los hongos psilocibios no son un descubrimiento de nuestra época.

Forman parte de prácticas ceremoniales y tradiciones indígenas desde hace siglos. Es una historia que merece ser conocida y respetada, pero también pensada críticamente cuando intentamos ponerla en diálogo con nuestra práctica clínica contemporánea. 

No creo que tengamos que elegir entre ciencia o tradición.

Creo que podemos preguntarnos qué pueden enseñarnos esos saberes sobre el contexto, el cuidado y el sentido de la experiencia, mientras seguimos construyendo conocimiento desde la investigación y la experiencia clínica.

En definitiva, estamos aprendiendo a mirar estas herramientas desde un lugar diferente. 

Y quizás ese diálogo también nos ayude a formular preguntas que durante mucho tiempo quedaron fuera de la investigación.

Por ejemplo, recién estamos empezando a estudiar de qué manera las diferencias hormonales pueden influir en la respuesta a los psicodélicos. Durante años, muchos estudios ni siquiera registraban en qué momento del ciclo menstrual se encontraba una participante. Hoy sabemos que las hormonas interactúan con algunos de los mismos sistemas sobre los que actúan estas sustancias, y necesitamos comprender mejor qué significa esto en términos clínicos.


Seguir aprendiendo

Creo que estamos frente a un momento interesante para la salud mental.

No porque finalmente hayamos encontrado una respuesta, sino porque estamos empezando a formular preguntas diferentes.

¿Qué lugar pueden tener los psicodélicos en determinados tratamientos? ¿Qué podemos recuperar de los saberes que históricamente los acompañaron? ¿Cómo incorporar las diferencias individuales a la investigación? ¿Qué necesitamos aprender para que estas herramientas puedan ser utilizadas de manera responsable?

Son preguntas que todavía no tienen todas las respuestas.

Y quizás sea justamente esa incertidumbre la que nos obliga a seguir investigando, formando profesionales y construyendo conocimiento.

Agradezco a Estefanía Santoro y a Página 12 por abrir este espacio de conversación y por permitirnos acercar estas preguntas a un público más amplio.

 

Leer la entrevista completa en Página 12

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